En el diseño de cocinas, el concepto de que se pueda dibujar un triángulo entre las principales áreas de cocina, es decir el fregador, nevera, y la estufa, es un concepto que ha perdurado el pasar de los años.  Es decir, para un desempeño óptimo en esta área de la casa, debe haber un triángulo entre las áreas principales, y cada lado del triángulo debe medir un mínimo de 42” (1.06 m) y un máximo de 60” (1.5 m).  Esto significa que cada segmento del triángulo representan el tráfico dentro del área de la cocina, y este flujo idealmente no debe ser interrumpido, ni siquiera por una isla de cocina.

Lograr distancias cómodas y funcionales, entre las tres principales áreas de trabajo, es la meta:

  • El área donde limpias y preparas ingredientes (el fregador de cocina),
  • el lugar donde se guardará la comida (nevera), y
  • el lugar donde se cocinará el alimento (la estufa).

Por el momento no tengo mi cocina nueva, y ¡el triángulo en la cocina donde me mudé es enorme!  Del fregador actual a la nevera, hay 114” (2.90 m), y del fregador a la estufa, ¡son 208” (5.30 m)!  Cada vez que me quiero lavar las manos, debo caminar y caminar, y de igual forma caminar 1.22” (3.10 m) cada vez que busco ingredientes y los llevo a la estufa para cocinarlos.

Mi reto era hacer una cocina hermosa, funcional, y adecuada a mis necesidades como cocinera, y al diseñar el plano en Home Interiors, me indicaron que lo inicial, para ver si esto es factible, era analizar la posición de las tuberías de gas, plomería, y las salidas eléctricas, que son todas las cosas que competen el “triángulo”.  Tomando en cuenta esas distancias, entonces se hace un diseño preliminar; de ahí se tomaron la decisiones si movíamos las salidas eléctricas, gas, o de plomería.  Esto, claro, incrementaría los costos y debería presupuestarse para no llevarse sorpresas, pero se hará una vez que la fecha de entrega de la cocina esté más cerca.

Mi problema a resolver fue crear un diseño funcional, que permitiera respetar este triángulo mientras incorporaba lo que más me interesaba a mi, una isla con amplia superficie de trabajo para trabajar masas y hacer prep de ingredientes, con mucho espacio de almacenamiento y gaveteros para utensilios, y un fregador al lado para lavarme las manos.  Esta isla también debería tener la estufa, para mirar hacia adelante, y no encontrarme con una pared al cocinar.

Como es la tendencia ahora, están muy de moda las cocinas abiertas donde la familia o pareja cocinan juntos, y la actividad de cocinar ya no siempre es responsabilidad de la persona que atiende en casa; la nuestra está totalmente incorporada en el área de la sala/comedor. Para esta nueva realidad, los expertos aconsejan crear “estaciones de trabajo”, donde cada participante pueda trabajar en un espacio contenido, de manera cómoda.  Por ejemplo, en la mía habrá un área de pastelería, donde todo lo necesario-cucharitas y tazas de medir, pesa, batidora-para esto estará ubicado en un solo espacio.

Otro tip: Las neveras y las estufas deben quedar separadas, por lo menos con 45 cm de espacio, ya que el horno a generar calor, y la nevera al necesitar aire fresco, pueden perjudicar su funcionamiento si no colocan de forma adecuada.

En resumen-el concepto del triángulo se mantiene a pesar de los años, porque FUNCIONA. Esto hará que la experiencia en la cocina sea más eficiente en el tiempo que uno debe pasar dentro; por más que te guste cocinar, es muy incómodo tener que caminar una gran distancia con las manos sucias de un pollo crudo, o cruzar un tramo considerable con ingredientes de la nevera hasta tu área de trabajo.  Como dice Priscilla de Home Interiors, “la cocina debe estar disponible para el cliente, y no el cliente al servicio de la cocina”.

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