Soy Edna Cochez.
Chef & Panadera, Mamá, Emprendedora, Esposa, y Amiga.

Crecí rodeada de arte, política, y libros, y sé que parte de mi vida se conecta con cada una de estas cosas a su manera.

Estudié ciencias políticas, en una pequeña universidad en el estado de Tennesee, trabajé en la banca local por 5 + años, y la pregunta que más me hacen es…”Cómo llegaste a ser chef y tener tu propio negocio?”

Pues la respuesta sencilla es que la cocina me llamaba desde pequeña, y a los 26 años, después de tener mi primer hijo, decidí escuchar ese llamado, y nunca más he mirado hacia atrás.  Cuando algo te apasiona de tal manera que no te das cuenta que cada día de trabajo es como hacer lo más divertido del mundo para ti, creo que la respuesta está clara.  15 años después, y muchas aventuras en el camino, existe The Panama Baking Factory y una nueva aventura está por empezar

Nací en la Ciudad de Panamá, 1976, y he vivido aquí toda mi vida.  Mis padres son panameños, pero en mi sangre hay descendientes estadounidenses, españoles, y franceses.  

Al graduarme de la escuela secundaria en 1993, quise salir de Panamá para conocer el mundo. Era un deseo tan arraigado en mi, que terminé yéndome a una universidad pequeña en Tennesee, The University of the South con una beca, gracias a mi doble ciudadanía y otros golpes del destino.  En 1994, saqué mi título universitario de Ciencias Políticas y Lenguas, y disfruté cada minuto de esa experiencia. Siendo la única estudiante latina en un campus de 3000 estudiantes, me ayudó a relacionarme con cualquiera, y dejar atrás una timidez paralizante que me caracterizó por toda mi adolescencia.  Durante ese tiempo, viajé sola a Europa, y viví 1 mes en Luxemburgo, cruzando a conocer Italia, Francia, y Bélgica.  De todos mis viajes, siempre llevé un diario, para no olvidar lo transcurrido. Por eso hago este blog, para no olvidar lo que la vida me ha dado, y si con mis experiencias de vida puedo aportar algo, hacerlo.

Mientras tanto, el hilo que siempre estuvo presente fue la cocina, ya que desde pequeña crecí cocinando con mi mamá galletas de avena y pasas y chocolate chip cookies, muy estilo americano, ya que mi mamá era ½ gringa por su padre.  Nuestro hogar siempre fue bilingüe, y además ella también sembró en mi el amor por el idioma francés y toda esa cultura.  Era seguidora de íconos culinarios de su época (1970’s), como Craig Clairborne y el NYTimes Cookbook, y la vi muchas veces crear postres elegantes propios de esos años, como la île flotante sobre crema inglesa; si no fuera por mi mamá nunca hubiese apreciado un patê de campagne, o un filete cocido a término medio, o una aceitunas Kalamata.  Ella, siendo una apasionada profesora de historia del arte, tenía una sensibilidad inigualable, y absorbí como una esponja todo lo que ella me enseñaba.  De mi papá y su familia, aprendí a invitar a mis seres queridos a casa, con una buena comida, y disfrutar las reuniones familiares y de amigos. Porque ser buen anfitrión es un  arte, y gracias a mi abuela paterna -Doris- y a mi papá, aprendí lo que eso conlleva.

Al culminar mis estudios universitarios, regresé a Panamá, y trabajé en la banca local por 5 años, donde me dedicaba, a parte de trabajar en banca privada, a hacer croissants y galletas para todos mis compañeros del banco, hasta que un día alguien me dijo, “si leyeras tanto de ser broker como lees de cocina, serías tremenda broker”! Acto seguido, con un bebé de 5 meses de nacido, dejé la banca.  No tenía donde ir a educarme, pues no habían escuelas de cocina en 2002 ofreciendo un diplomado de artes culinarias en Panamá, pero sabía que necesitaba educación formal con urgencia.  En un estado de desesperación, llamé a la Chef Elena Hernández, con quien había tomado unos cursos cortos antes, para pedirle un curso privado, y ella me responde: “espérame, que abro mi Academia de Artes Culinarias en enero de 2003”.

Fue así como entendí que ir a clases todos los días para aprender algo que te apasiona es maravilloso, y aunque recibí regaños bienintencionados de chefs como Charlie Collins, quien considero mi mentor, empecé ahí mi carrera de cocina.   Puedo decir que estos últimos 15 años han sido el mejor viaje de mi vida, lleno de emociones, altas y bajas, y una adrenalina increíble.